Elegy
A Isabel Coixet se la reconocía por su estilo propio, por sus historias dolorosas y originales, y también por su elegancia y sus excepcionales guiones. La cineasta barcelonesa nos ofrecía, cada vez, un gran y profundo recital de maravillosos momentos, muy cercanos, muy acogedores. Y es que, a lo largo de su corta filmografía, fue mejorando sucesivamente. Con su último trabajo, uno de los estudios de la persona humana más rigurosos y emocionantes de los últimos años, esa absoluta obra maestra titulada La vida secreta de las palabras, dejó a todo público acérrimo a ella y, a todo el resto, conmocionado, con verdaderas ansias de contemplar algo la mitad de bueno en su próximo proyecto. Después de pocos años, Coixet ha llegado con Elegy . Es curioso, sin embargo, que aquí se hayan desvanecido algunos de los aspectos más característicos de sus anteriores obras, quizás más estilísticos que de contenido. En primer lugar, hay que tener en cuenta que, pese a que algunos lo vean como un simpl...